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Juan Ramón reelabora continuamente su producción. Su deseo hubiera sido reescribir toda su obra el último día de su vida, para así estar todo él en cada poema comenzó la última revisión a los 71 años.
Son constantes también sus reflexiones
sobre su propia poesía. Realiza do
s
clasificaciones muy conocidas:
En 1916, en Eternidades ("vino primero pura..."), divide su obra en cuatro etapas: poesía pura; etapa modernista; progresiva simplificación; poesía desnuda.
Más adelante, divide toda su obra
en tres grandes etapas:
Etapa sensitiva (hasta 1916, fecha de Diario de un poeta recién casado).
Etapa intelectual (1916-1936).
Etapa suficiente (Animal de fondo, Dios deseado y deseante).
En realidad, podemos hablar de una continuidad en su obra, de unidad, debido
al afán revisionista que comentamos anteriormente.
Etapa sensitiva.
Primeros libros.
-Almas de violeta, Ninfeas: obtuvieron poco éxito; ésto deprimió
a Juan Ramón.
-Arias tristes (1903), Jardines lejanos: suponen una primera plenitud. Obras
bajo el influjo de Verlaine y los simbolistas franceses. Obras impregnadas de
tristeza, en una línea becqueriana. Se han destacado su musicalidad interior,
su sensualidad, la melancolía.
-Elegías (1907-08). Se duele por la ausencia de amor. Es un libro obsesiona
do
por lo cromático.
Etapa modernista.
-La Soledad sonora (1911). Aparecen los temas típicos del Modernismo,
pero tratados de forma personal: la belleza, el amor, los pájaros, las
flores. Posee un tono intimista, propio del Modernismo simbolista.
-Poemas mágicos y dolientes (1909-11). Desarrolla los temas del amor,
la belleza, la melancolía.
-Sonetos espirituales (1914-17). Se aprecian ya rasgos de depuración,
si bien siguen apareciendo poemas exaltados. En Estío (1915) se anuncia
ya la poesía pura.
-En prosa, destacan Baladas para después y, sobre todo, Platero y yo:
es un libro entre modernista y depurado; obra equilibrada, muy elaborada (pese
a su aparente sencillez). Juan Ramón nos comunica sus vivencias, sus
estados de ánimo. Supone una visión del hombre en contacto y armonía
con su medio natural. Se respira una armonía universal (irrealizable,
según Urrutia), centrada en Moguer. También aparecen aspe
ctos
violentos, siempre mitigados por el sentimentalismo de la obra.
Etapa intelectual.
-Diario de un poeta recién casado (1916), Eternidades (1916-17) y Piedra
y cielo (1917-18) son las obras que conforman esta etapa. Es una poesía
más conceptual y "difícil" que la anterior. Son obras
dedicadas "a la minoría siempre". Continúan en la línea
simbolista, de redescubrimiento de la realidad. El poeta siente deseos de renombrar
las cosas, para descubrir su pureza original. De ahí la llamada a la
"intelijencia" para que le dé "el nombre exacto de las
cosas". La obra no es ajena a cierto misticismo panteísta.
Entre todos, destaca el símbolo del mar (en el Diario...). Simboliza
la vida, la soledad del poeta y al mismo tiempo, su gozo. Es símbolo
del eterno tiempo presente, de la unidad del cosmos, del ansia de eternidad.
Etapa suficiente.
-Animal de fondo (1949), Dios deseado y deseante (1957).
-El poeta, obsesionado por el tema de la "vida poética": la
Eternidad, el deseo de perdurabilidad en su obra. El poeta se hace poesía,
se crea a sí mismo al escribir: es un dios porque cre
a,
es creador (dios deseante); también es un dios en función de lo
que ha creado (dios deseado).
-Utiliza el verso libre, fluido.
-Son obras de plenitud: se logra el éxtasis (real o poético),
punto final del camino de interiorización. Esta experiencia, absolutamente
nueva, requiere un lenguaje nuevo que sea capaz de expresarla.
-Destacamos el poema "Espacio": poema seguido, sin asunto concreto,
sostenido sólo por el ritmo, la sorpresa, el hallazgo, la luz, la ilusión,
el deseo de conocer y conocerse: es poesía esencializada.
-En esta fase son abundantes las reelaboraciones de poemas anteriores. Con frecuencia
divide los metros clásicos, no por afán versolibrista, sino para
resaltar más alguna idea.