El cerdo pertenece a este grupo. Es un animal biungulado (se apoyan en dos dedos), son mamíferos, vivíparos y omnívoros, eso los hace fáciles de alimentar, incluso en muchas granjas los desperdicios de la cocina son parte de su dieta y estando en cautiverio pueden comerse hasta las crías.

Fue domesticado hace unos 5.000 años y se encuentra en casi todo el mundo.

Los cerdos son los únicos mamíferos que no poseen glándulas sudoríparas, debido a eso se mojan frecuentemente para mantenerse frescos en climas y temporadas cálidas. Si se asolean demasiado se les puede irritar la piel.

La carne de cerdo es utilizada para hacer embutidos, jamón, lacón, tocino, chorizo o salchichas. En muchos pueblos es tradicional realizar la matanza del cerdo y su conversión en embutidos.

Aunque la mayoría de los cerdos son criados por su carne, a veces utilizamos su piel para obtener cuero suave; y también sus pelos duros (llamados cerdas) para fabricar cepillos.

El cerdo siempre ha formado parte de la cultura de nuestro país. De entre todos los productos que se elaboran a partir de el cerdo, el jamón ibérico, es probablemente el más apreciado, tanto por sus grandes valores nutricionales como gastronómicos.

El cerdo ibérico tiene su origen en el prehistórico jabalí mediterráneo.

El alimento básico e imprescindible en la buena crianza y alimentación del cerdo ibérico es la bellota, fruto de la encina, el alcornoque, el roble. Pero es la bellota de la encina la que determina el sabor de los productos ibéricos y especialmente el del jamón.

Las dehesas son un ecosistema de bosque mediterráneo formado básicamente por arboledas de encinas y alcornoques, robles y algunos fresnos.